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Ambos me saludaron y cuando el muchacho lo hizo no pude evitar el sentir una tremenda excitación al estrechar su enorme mano ¿Qué me sucede?, me dije sabiendo de antemano la respuesta a esos signos mientras ellos se alejaban por las escaleras principales. - Bien, ahora que estamos de acuerdo en todo no me queda más que desearte lo mejor e invitarte a que te sientas como en casa. (Dijo Don Jorge interrumpiendo a mis lujuriosos pensamientos)