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Estando en mi habitación aquel sueño pasaba por mi mente una y otra vez y para calmar mis nervios decidí mandarle un e-mail a pedro; así pasaría el tiempo y además comprobaría que lo que vi fue solo eso, un sueño. En mi carta le hablaba de mi situación laboral y de las cosas que habían sucedido en la mansión desde que yo llegué también le enviaba una foto, no la misma que le envié a Marlene claro pues no pensaba revelar mis sentimientos, simplemente deseaba desahogarme un poco. Me esforcé tanto en escribir ese e-mail que cuando menos lo esperaba ya había llegado la hora de hablar con los Baldosa, y recordando el mensaje del jardinero decidí ir de inmediato a la gran sala, no sin antes terminar de enviar la carta a mi amigo.